El protector solar es hoy un elemento importante en cualquier rutina de cuidado personal, pero en su evolución científica revelan que su importancia va más allá de lo cosmético, siendo una herramienta clave para la salud de la piel.
Mucho antes de la modernización del bloqueador solar que conocemos, en la antigüedad ya buscaban protegerse del sol; algunas civilizaciones utilizaban aceites y extractos naturales como el arroz, el jazmín o el lupino para reducir los efectos del sol sobre la piel.
El registro real del bloqueador solar comenzó en el siglo 20, cuando en la década de 1930 el químico suizo Franz Greiter fue el primero en desarrollar protectores solares que absorbían los rayos UVA y UVB, desarrollando estos productos con resistencia al agua.
Con el tiempo, los científicos descubrieron que la radiación solar no solo generaba un enrojecimiento en la piel o un ardor, sino también daños más profundos y duraderos, mientras los rayos UVB causan quemaduras y daño directo en el ADN celular, los UVA son más penetrantes, provocando envejecimiento prematuro, manchas, llegando a contribuir al desarrollo de cáncer de piel.
Hoy la comunidad dermatológica coincide en que el bloqueador solar es uno de los productos más importantes para la salud cutánea, ya que reduce significativamente el riesgo de cáncer de piel, incluido el melanoma, previene el fotoenvejecimiento, protege el ADN de la piel al bloquear la formación de radicales libres, evita quemaduras, irritación e inflamación y contribuye a mantener una piel más uniforme, joven y saludable con el uso diario.
En Natural Systems contamos con un producto de protección solar como Sun Blockers, formulado con filtros UVA y UVB fotoestables y balanceados que aseguran el mismo nivel de protección durante todo el tiempo de exposición al sol, y con la facilidad de presentarse en Twist Caps, cápsulas blandas que permiten una dosis exacta y mesurada en cada aplicación, ofreciendo comodidad, seguridad y eficacia en el cuidado diario de la piel.